¿Cómo funcionan las calderas de condensación?

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¿Cómo funcionan las calderas de condensación?

Las más eficientes del mercado, las que menos consumen, las mejores” ¿Cuántas veces hemos oído todas estas frases para hablar de las calderas de condensación? Muchas y, desde luego, todas son ciertas. Sin embargo, lo que pocas personas conocen es el porqué.

En este artículo vamos a intentar explicar cuál es el funcionamiento de las calderas de condensación y en qué se diferencian de las calderas normales que conocemos. Las calderas de condensación son una revolución de las instalaciones de calefacción y agua caliente sanitaria en todo el mundo y debemos entender por qué exactamente esto es así.

En primer lugar, hay que tener en cuenta cómo funciona una caldera normal es decir, una caldera que no es de condensación. En una caldera normal, el combustible (que puede ser gas o gasoil) se quema y se produce una combustión que calienta el agua caliente sanitaria o los circuitos de la calefacción. Y ya está. Esto es así tanto para las de gas como para las de gasoil sin haber más distinción entre una y otra que la eficiencia del combustible empleado. Pero… ¿Cómo ocurre en una caldera de condensación?

Las calderas de condensación son las más eficientes

En una caldera de condensación, al igual que en las calderas normales, se produce esta combustión que genera calor empleado por la calefacción y por el agua caliente sanitaria. Sin embargo, hay una diferencia muy importante entre este tipo de calderas y las otras: en las calderas de condensación se reutiliza la energía presente en el calor de los humos procedentes de la combustión.

Por así decirlo, una caldera de condensación no sólo aprovecha el “fuego” sino también el “humo” para generar energía. De esta forma, la producción de energía en una caldera de condensación es muchísimo más eficiente que en los otros modelos que sólo estarían aprovechando el “fuego”.

¿Qué implicaciones tiene el aprovechamiento energético de las calderas de condensación? Pues, según diversos estudios de expertos, el ahorro puede suponer hasta un 20% en el precio de la factura del gas. Sin embargo, éste no es el único punto a favor de una caldera de condensación. También hay que señalar que, al ser reutilizados en parte, los gases desprendidos por una caldera de condensación son mucho más inocuos para el medio ambiente que los gases de las calefacciones normales.

Así, como hemos visto, la elección de una caldera de condensación quizás pueda suponer un desembolso mayor al inicio. Este desembolso, sin embargo, se vería compensado con creces por el ahorro en la factura que implica (de hasta el 20%) así como el buen impacto para el medio ambiente que tienen este tipo de calderas.

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