Perjuicios de abusar de la calefacción en invierno

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calefacción en invierno

Perjuicios de abusar de la calefacción en invierno

Llega el invierno y con él el mal tiempo y el frío. También es el momento del año en el que encendemos la calefacción y, desde luego, aquél en el que surgen ciertas dudas como ¿La pongo demasiado? ¿Debo apagarla para dormir? ¿Hace demasiado calor o demasiado frío? (LEER MÁS)

Lo cierto es que la calefacción ha vertido ríos de tinta de expertos y pseudoexpertos que comentan la importancia de optar por tal o cual modelo de calefacción y por una serie de pautas a la hora de usarla. Sin embargo, todo este debate ha acabado por crear una serie de prejuicios que nos impiden disfrutar de la calefacción todo lo que podemos o que hacen, directamente, que la usemos mal y gastemos dinero por no seguir unas pautas mínimas y lógicas.

Uno de los prejuicios más conocidos es el de los 21º C. Según este prejuicio, la temperatura ideal es de 21º C. y cualquier grado por encima de ella es un exceso de temperatura que hace que estemos gastando de más. Sin embargo, la realidad es que la temperatura de confort de las personas depende de muchísimos factores como la grasa corporal, la cultura, el clima en el que están… Por lo que finalmente el intervalo de comodidad varía entre 21º C. y 26º C. Si sientes frío a 21º C. no hay ningún problema en que subas la temperatura.

 

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Los prejuicios en el uso de la calefacción tienen la vida larga

Otro prejuicio que se suele oír a la hora de hablar de la calefacción es la necesidad de apagar la calefacción para dormir. Sin embargo esto no es del todo cierto. Si bien es verdad que durante las horas de sueño necesitamos menos temperatura que durante el día, ya que estamos tapados, no menos cierto es que lo más conveniente es tener la calefacción encendida aunque un poco más baja. De esta forma no se pierde tanta energía en elevar la calefacción hasta la temperatura diaria de confort.

Además, otra de las ventajas de tener la calefacción encendida durante la noche es que es posible calentar la casa mucho más rápido que si no lo hacemos. De esta forma, la temperatura en el hogar por las mañanas puede ser mucho más agradable y podremos bañarnos o ducharnos en el baño sin tener frío.

Por último, otro prejuicio del uso de la calefacción reside en el hecho de que se cree erróneamente que la calefacción “es para el invierno”. En realidad la calefacción no es para el invierno sino para el frío, por lo que nos debe resultar indiferente si estamos en enero o en marzo o en septiembre. Lo importante es la temperatura que hace dentro y la que hace fuera y que nos sintamos a gusto. Puede haber meses de invierno sin necesidad de ponerla y puede haber meses de otoño o primavera en la que la necesitemos.

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